Santander de Quilichao / 24 diciembre del 2023
Nuevamente con profundo dolor, nos manifestamos frente a los terribles hechos ocurridos durante los últimos días del mes de diciembre. El 22 de diciembre en horas de la madrugada se conoció en el resguardo indígena de Canoas sobre la cruel masacre de la familia Ramos Menza que cobró la vida del docente y comunero Jhon Freiman Ramos Caña, su esposa, madre de familia y trabajadora de la tierra Yisel Menza, y su hija de 15 años Helen Sharick Ramos Menza. Momentos después se reportó el asesinato de los jóvenes Davinson Fernández Ramos y Jesús David Labio Ramos de los cuales se ha responsabilizado a la columna ‘Dagoberto Ramos’ del Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las antiguas FARC con las que tiene diálogos de paz. El derramamiento de sangre en el norte del Cauca no cesa y vemos con mucha preocupación el incumplimiento del cese al fuego en la mesa de diálogos de paz entre el EMC, ELN y el gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez.
Horas más tarde ese mismo día, en la vereda Cabito del municipio de Guachené ocurre el atroz asesinato de su actual alcalde Elmer Abonía Rodríguez, un hecho que, según las recientes investigaciones, responde a la creciente inseguridad que distintos grupos en armas ejercen de manera constante en las comunidades rurales y sectores urbanos del municipio. Hoy 24 de diciembre, el pueblo nasa del municipio de Caldono nuevamente sufre el asesinato del guardia indígena del resguardo La Laguna, Eliécer Puyo Chocué, consecuencia de la sistemática ola de muerte que aqueja y genera desarmonía en los territorios ancestrales. Momentos después reportan en Corinto el secuestro de William Velasco, hermano de la alcaldesa Martha Velasco. Hechos que son motivo de investigación.
El Consejo Territorial Interétnico e Intercultural del Norte del Cauca – CTIINC conformado por la Asociación de Consejos Comunitarios del norte del Cauca – ACONC, Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca – ACIN, el Proceso de Comunidades Negras PCN, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – ANUC y la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria – FENSUAGRO, instan “a los organismos nacionales e internacionales a denunciar estos hechos y presionar para que se esclarezcan, se identifique y se impute la responsabilidad para los autores de estos hechos criminales que enlutan el norte del departamento.” Sin embargo, estos llamamientos parecieran desvanecerse entre la ola de violencia y la inoperancia del Estado, quienes solo brindan como solución el reforzamiento de la fuerza pública en el departamento.
Las organizaciones sociales en nuestro ejercicio de veeduría y defensa de los Derechos Humanos, insistimos en que “la militarización de la vida no es la salida”, estas medidas que históricamente son ejercidas de manera irresponsable, intensifican el terror y la zozobra debido a la falta de garantías para las mujeres, personas LGBTIQ+ y comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas del norte del Cauca. Exigimos contundentemente que se detengan las acciones bélicas presentadas en nuestras comunidades, ¡no soportamos más esta latente violación a los DD.HH. que desarticula los objetivos de construcción de paz y afecta de manera directa nuestros cuerpos y territorios!
Horas más tarde ese mismo día, en la vereda Cabito del municipio de Guachené ocurre el atroz asesinato de su actual alcalde Elmer Abonía Rodríguez, un hecho que, según las recientes investigaciones, responde a la creciente inseguridad que distintos grupos en armas ejercen de manera constante en las comunidades rurales y sectores urbanos del municipio. Hoy 24 de diciembre, el pueblo nasa del municipio de Caldono nuevamente sufre el asesinato del guardia indígena del resguardo La Laguna, Eliécer Puyo Chocué, consecuencia de la sistemática ola de muerte que aqueja y genera desarmonía en los territorios ancestrales. Momentos después reportan en Corinto el secuestro de William Velasco, hermano de la alcaldesa Martha Velasco. Hechos que son motivo de investigación.
El Consejo Territorial Interétnico e Intercultural del Norte del Cauca – CTIINC conformado por la Asociación de Consejos Comunitarios del norte del Cauca – ACONC, Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca – ACIN, el Proceso de Comunidades Negras PCN, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – ANUC y la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria – FENSUAGRO, instan “a los organismos nacionales e internacionales a denunciar estos hechos y presionar para que se esclarezcan, se identifique y se impute la responsabilidad para los autores de estos hechos criminales que enlutan el norte del departamento.” Sin embargo, estos llamamientos parecieran desvanecerse entre la ola de violencia y la inoperancia del Estado, quienes solo brindan como solución el reforzamiento de la fuerza pública en el departamento.
Las organizaciones sociales en nuestro ejercicio de veeduría y defensa de los Derechos Humanos, insistimos en que “la militarización de la vida no es la salida”, estas medidas que históricamente son ejercidas de manera irresponsable, intensifican el terror y la zozobra debido a la falta de garantías para las mujeres, personas LGBTIQ+ y comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas del norte del Cauca. Exigimos contundentemente que se detengan las acciones bélicas presentadas en nuestras comunidades, ¡no soportamos más esta latente violación a los DD.HH. que desarticula los objetivos de construcción de paz y afecta de manera directa nuestros cuerpos y territorios!


