Conspirando por la paz en el Cauca

Texto: Marta Trejo / Corporación Ensayos Para la Promoción de la Cultura Política

Describir, entender y estudiar el conflicto en los territorios a través de los ojos de las mujeres y las personas LGBTIQ+ cambia la construcción de estrategias de paz en Colombia.

En el Cauca, un departamento del suroccidente colombiano, se está viviendo un conflicto armado que sigue latente desde hace más de cincuenta años. Las dinámicas de la guerra han cambiado desde hace décadas y, a pesar de vivir en conflicto, la sociedad caucana trabaja a diario construyendo iniciativas territoriales de paz únicas e innovadoras.

Mariana se levanta temprano cuando la noche aún es noche, madruga desde el municipio de Toribio para hacer el desayuno a su madre, dejar a su hija lista para la escuela y coger la primera chiva hacia Santander de Quilichao. Allí se encuentra con Patricia, que viene con su bebé desde Buenos Aires (Cauca), y con Juan, que antes de llegar al encuentro ha dejado a su novio en el trabajo. Mientras desayunan un tinto con huevos pericos se preparan para asistir a una de las reuniones de Conspirando Por la Paz.

Todas son lideresas sociales en sus veredas y municipios del Cauca. Coinciden de vez en cuando aquí y allá: siempre andan metidas en algún asunto que solucionar, conversaciones importantes que tener con vecinas y representantes, historias de vulneración de derechos y violencias que acompañar, además de sacar adelante sus propias vidas, familias y negocios.

El día de hoy es especial, desde hace varios meses se vienen convocando unas sesiones de diálogo e intercambio entre mujeres y personas disidentes de sexo y género en el Cauca. Conspirando Por la Paz trata de crear un espacio seguro donde educar y compartir conocimiento acerca de las últimas noticias del conflicto armado y la construcción de paz desde los territorios. Y es que, tras los Acuerdos de Paz de 2016, los y las caucanas han advertido que no hay cambios en las dinámicas. “La comunidad sigue sufriendo las mismas violencias, hay nuevos actores armados y las acciones del Gobierno no están sirviendo de mucho”, comentan entre murmullos durante el desayuno.

Aprovechando la oleada de llamados para trabajar en la Paz Total planteada por el Gobierno de Gustavo Petro, en Colombia se han creado cientos de espacios de conversación entre organizaciones de la sociedad civil colombiana para alzar su voz. El objetivo de Conspirando Por la Paz es aprovechar la oportunidad y tener un papel activo en los diálogos de paz que se vienen dando tanto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Estado Mayor Central de las FARC (EMC-Farc), como con los distintos grupos paramilitares, de narcotráfico y bandas que afectan a distintos departamentos del país.

En el Cauca saben mucho sobre la implementación de los Acuerdos de 2016 ya que han vivido el proceso en sus montañas, ríos y tierras. Y desde Santander de Quilichao, las organizaciones de mujeres y personas LGBTIQ+ quieren estar presentes en este nuevo escenario para evitar repetir los mismos fallos que siete años atrás. “Esta vez las cosas serán diferentes, nos tienen que escuchar y tenemos que elaborar una estrategia para hacernos oír clara y rotundamente”, propone Marcela Amador de la Corporación Ensayos, organización promotora de esta convocatoria regional para la reflexión.

Hoy será una sesión importante para Mariana, Juan y Patricia. Estos encuentros han llamado la atención de la Misión de Verificación de Paz de las Naciones Unidas, la Oficina de Género del Alto Comisionado para la Paz y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAP OEA). Lo que nació en junio como un círculo de conversatorios regionales “casual” apoyado por una organización noruega llamada Fokus, se ha convertido en un movimiento regional clave para elaborar estrategias de construcción de paz en todos los espacios de diálogos de paz que se desarrollen en el Cauca.

La paz y la guerra comparten espacio en el Cauca

Conocer quiénes son los actores armados que actúan en nuestros municipios, saber de dónde vienen y a dónde van no es fácil”, enuncia la profesora Diana Granados, integrante de la Comisión de Paz de la Universidad del Cauca, antes de comenzar su ponencia sobre la coyuntura territorial de seguridad en junio de 2023.

Durante las sesiones de Conspirando por la Paz, las asistentes toman nota de una infinidad de dinámicas, grupos armados y localizaciones de los mismos dentro del país y de la región. “Sus intereses, su sustento económico y sus intenciones son variables que cambian según el avance de la guerra y tenemos que estar actualizadas para protegernos y poder hablar con propiedad en nuestras comunidades”, recuerda la profesora Granados.

Patricia recuerda el retén de las disidencias de las FARC que ha tenido que cruzar esta mañana camino a Santander mientras escribe a su primo para avisar del corte de la vía. La larga historia de conflicto en Colombia ha convertido el modus operandi de los grupos armados en un paraguas de infinitas dinámicas y secretos que atraviesan a todas las personas del territorio y sus familias. Desde una perspectiva bélica y patriarcal, la militarización de los territorios para acabar con la violencia no garantiza la seguridad en los territorios y personas como Patricia lo viven en su rutina diaria.

Conspirando Por la Paz tiene una dinámica comunitaria sencilla: las ponentes invitadas inician una temática dando información y noticias de última hora mientras el auditorio escucha. El salón está lleno de mujeres indígenas, negras, campesinas, firmantes del acuerdo de paz, jóvenes y personas del colectivo LGBTIQ+. También se encuentra a algún hombre interesado que se sienta en una esquina a escuchar o a esperar que su compañera termine la reunión para volver a casa. Durante la sesión, la conversación se retroalimenta y debate con las personas asistentes que pueden tomar la palabra en todo momento.

Estamos conversando entre nosotras para entender nuestras realidades, pero también hablamos hacia afuera proyectando nuestras propuestas consensuadas”, aclara Marcela Amador. Conspirando por la Paz hace un seguimiento de las conversaciones actuales del Gobierno con el ELN y el EMC-FARC, mientras se evalúan las consecuencias de la implementación del primer proceso de paz de 2016. También se analizan las propuestas llevadas a cabo en el pasado y se promueven nuevas líneas de actuación.

Estas conversaciones van mucho más allá de cómo encontrar una reconciliación entre dos grupos o bandas armadas. Estas sesiones de Conspirando por la Paz son un semillero de ideas y conocimiento para elaborar estrategias de paz. El nivel de las conversaciones a lo largo de estos meses ha supuesto un poderoso valor comunitario, político y académico con las propuestas que nacen de estos debates.
El punto de inflexión, innovador y diferencial es la presencia de las mujeres y personas disidentes de sexo y género en todos los procesos hablando, interpretando y explicando su perspectiva social. “Se acabó el esconderse, no me quiero morir sin hablar”, concluye una asistente tras su intervención durante la primera sesión de Conspirando Por la Paz.

Las principales propuestas de Conspirando Por la Paz

Tras varias sesiones de Conspirando Por la Paz aumenta la asistencia. Cada vez más personas se acercan a tomar nota y grabar las ponencias para mostrarlas en sus territorios. La palabra se esparce y las organizaciones de mujeres y personas LGBTIQ+ del Cauca se reúnen en este espacio para compartir.

Las propuestas vuelan de un lado a otro de la sala. Diferentes temas salen a la luz dependiendo del territorio o las necesidades de cada organización o persona presente. Mariana toma notas rápidas sobre las últimas noticias del cese al fuego del ELN: “seis meses ampliables a otros seis”, “las organizaciones sociales tenemos plazo hasta mayo de 2025 para presentar lineamientos”, rezan sus garabatos.

Unas hablan del proceso de reincorporación y la vuelta a las comunidades, otras sobre la importancia del empoderamiento económico femenino en los territorios para ganar fuerza en la comunidad, otras personas presentan sus preocupaciones acerca del aumento de reclutamiento forzado de menors en los territorios y desde el fondo de la sala se escucha también un llamado a tener presente el estallido social de 2021 para recoger las propuestas sociales de aquel momento.

Pero hay una preocupación generalizada, un rumor unánime: a pesar del proceso de paz de 2016, la comunidad colombiana sigue embebida en una guerra controlada por la economía del narcotráfico y la intensificación del paramilitarismo. Y este es el reto que todavía nadie sabe cómo solucionar.

Después de varias sesiones, en septiembre de 2023, Conspirando Por la Paz anunció su primera lista de propuestas y lineamientos recordando que “no partimos desde cero, tenemos toda una arquitectura para la construcción de paz importante”, recuerda Diana Granados.

Estos lineamientos vienen acompañados de una apelación de respeto a la Resolución 1325, que subraya la importancia de la participación de las mujeres en igualdad interviniendo plenamente en la prevención y solución de los conflictos armados y la consolidación de la paz. Asimismo, Conspirando Por la Paz reconoce la importancia de rescatar los lineamientos de la primera Comisión de Género del Acuerdo de 2016 e implementar las 138 medidas que están destinadas a mejorar el acceso a los derechos de las mujeres y personas LGBTIQ+.

La última jornada de Conspirando Por la Paz concluyó con muchas voces diferentes, incluso con la intervención de algunos organismos estatales implicados en la construcción de paz. Tanto Juan como Mariana y Patricia volvieron a sus ajetreadas vidas tras el almuerzo esperando poder difundir lo aprendido en sus comunidades y seguir convenciendo a más personas de participar en los diálogos.

Este trabajo será un gran reto para la sociedad colombiana, que está poniendo todos sus esfuerzos en dialogar y construir paz mientras la guerra sigue golpeando las zonas rurales, sobre todo en el Cauca.
Ponerse de acuerdo entre tantas personas no es tarea fácil, pero la transversalidad de género y el respeto a la diversidad de las personas que conforman Conspirando Por la Paz son un interesante ejemplo del buen hacer en la construcción colectiva de paz territorial.
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