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La diversidad del Cauca requiere diálogos de paz regionales, territorio por territorio

El gran reto de las organizaciones caucanas: ¿cómo construir paz con tantos grupos armados diferentes en el Cauca?


Corporación Ensayos | | 26 de mayo de 2023


El Espacio Regional para la Paz del Cauca (ERPAZ) ha vuelto a reunirse este jueves 18 mayo para analizar cómo las organizaciones sociales van a afrontar la nueva coyuntura de diálogos de paz que viene impulsando el Gobierno con los distintos grupos armados en el país y para seguir evaluando cómo se están implementando los Acuerdos de la Habana de 2016. El espacio fue convocado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) y contó con una representación diversa de la sociedad civil del Cauca.


El Alto Comisionado para la Paz, Danilo Rueda, presentó (por vía remota) los rasgos principales de la estrategia de "Paz Total" y el estado de las conversaciones con todos los grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Estado Mayor Central de las FARC (EMC-FARC), la Segunda Marquetalia, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), las Autodefensas de Sierra Nevada, y distintos grupos armados urbanos en Buenaventura y Quibdó.


Durante la presentación del espacio, Rueda afirmó que en pocas semanas se activarán varios espacios de diálogo, salvo con el grupo de la Segunda Marquetalia, que tiene dificultades jurídicas al no haberse acogido en su momento a los diálogos en 2016.


Tras esta introducción, el Presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), Camilo González Posso, compartió con los asistentes los últimos datos de seguridad del norte del Cauca, enfatizando en el trabajo que todavía queda por hacer y en lo difícil que es construir una paz en medio de tanta violencia.


Al hilo de estos datos, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (CIJP) propuso entender la paz como un proceso de construcción en el tiempo, y asumir que "probablemente lo que soñamos no sea posible en un corto plazo, ni con este Gobierno", comentaron en la reunión.


Desde la Corporación Ensayos para la Promoción de la Cultura Política se ha hecho un llamado interesante a mirar atrás en la historia y releer los antecedentes de construcción de paz por parte de la sociedad civil que hay en Colombia. “Estudiemos y veamos las experiencias que ya se han creado. Analicemos qué pasó, si funcionó y cuáles fueron sus procesos”.


El repaso de experiencias anteriores podría ayudar a crear nuevas estrategias de construcción de paz que garanticen los vacíos de seguridad que se datan en los territorios. "Cuando los actores humanitarios se van del territorio, la situación de inseguridad vuelve a ser la misma. ¿Cómo planteamos una estrategia que garantice la seguridad?", preguntaron desde la CIJP.


La relación entre los diálogos y las realidades locales han traído a la conversación la necesidad urgente de que haya una persona de la Oficina del Alto Comisionado para la zona del Suroccidente Colombiano. El mensaje de que “los diálogos están cada vez más desligados de los territorios” se ha repetido varias veces en las intervenciones de las organizaciones. Por ello, las y los asistentes insistieron en rescatar la figura de los gestores de paz comunitarios, que se propusieron al Alto Comisionado el año pasado.



Las principales preocupaciones de las organizaciones


Los y las asistentes recalcaron que la situación es preocupante en todo el departamento. "No podemos negar que todos los territorios del Cauca están ligados a grupos armados, los diálogos nacionales están quedando muy arriba y no están teniendo efecto en los territorios", denuncia la Red de Derechos Humanos del Cauca. Por ese motivo las organizaciones han recalcado la necesidad de atraer los diálogos a las comunidades porque sólo desde allí se pueden proponer los mejores procesos de paz.


Esta reunión ha traído a colación otras preocupaciones, tales como priorizar las acciones humanitarias y hacerlas llegar a los territorios donde se están llevando a cabo los enfrentamientos. Así mismo, se ha pedido de manera unitaria un alto el fuego, que paren los reclutamientos forzados de personas menores de edad y que se avance con la geolocalización de minas y el desminado.


Por su parte, desde el Equipo Técnico de Gestoría del ELN presente en la reunión se insistió en que “el ELN ya ha manifestado voluntad de concretar mecanismos de respuesta humanitaria a las organizaciones indígenas del Cauca; están esperando una respuesta”, recalcaron.


Durante el encuentro se ha insistido en la necesidad de la presencia de voceros de la sociedad civil para que participen de manera directa en los diálogos con los grupos armados y la creación de un Laboratorio de Paz regional que se vincule con el panorama nacional.


El tema de la regularización de los cultivos ilícitos tiene preocupadas también a las organizaciones, ya que un solo vaivén dentro de este tema tan delicado podría deteriorar más los territorios y su ecosistema.


Así mismo, la situación económica que atraviesa el departamento del Cauca está provocada, según el Banco de la República de Colombia, “por su diversidad”. La tierra fértil y la abundancia se mezclan con la corrupción y una pobreza sistemática difícil de entender.


Después de la pandemia el crecimiento económico se ha ralentizado y mientras la inflación aumenta paulatinamente. Este panorama también afecta al proceso de paz y tiene pensativos a los y las caucanas: "cómo vamos a construir paz sin poder garantizar a nuestros jóvenes un trabajo y un salario para evitar que caigan en acciones ilegales", preguntan durante el encuentro desde ASOMUJER Popayán.


Desde la organización Ruta Pacífica se ha propuesto un enfoque amplio: "no hablemos de una sola paz, sino de diferentes paces". La vocera de la organización explicó que es difícil ponerse de acuerdo en las líneas de base “porque los territorios tienen distintas realidades” y esta situación retrasa e impide el avance de los diálogos. "La paz que yo quiera abanderar no tiene por qué ser una barrera para la paz por la que aboga mi compañero o mi compañera", explica la vocera de Ruta.


Las organizaciones de la sociedad civil también han analizado la situación de demandas y compromisos con el Gobierno en casos de emergencia. “A la hora de reclamar ayuda del Estado o apoyo en los territorios, no estamos pidiendo más soldados. Tenemos que unirnos entre las organizaciones sociales para crear un frente fuerte de participación", concluye en su intervención Ruta Pacífica.



Las organizaciones exigen una representación plural y diversa


La organización Movimiento Social Discapacidad Colombia (MOSODIC) trajo a la conversación una perspectiva diferente para la construcción de paz desde las víctimas. El vocero presente en el evento explicó que “si no hubiera podido desplazarme, no habría hueco para nosotros acá hoy. Somos las principales víctimas y somos los que vivimos la realidad, la pobreza, la guerra y la violencia del conflicto en nuestros cuerpos”.


Durante su intervención criticó la lejanía de las instituciones hacia las personas discapacitadas de los territorios. “El tema de la discapacidad se está dejando fuera. Necesitamos construir desde los municipios para que las medidas tengan impacto”, explicó durante su intervención.


En representación de los jóvenes del macizo caucano habló Johan Aleandro y sacó a colación un debate muy sonado en su territorio: “La coca no es la gasolina del conflicto, sino los problemas estructurales de los territorios que nunca se les ha parado bola y que siguen ahí”. El jóven pidió no desnaturalizar el conflicto y tomar medidas para trabajar en la paz de verdad.


También se destacó la importancia de que la representación de los jóvenes y las mujeres sea mayor, así como la participación de organizaciones diversas que representen a las personas LGTBIQ+.


Nuevo encuentro el 10 de junio


Finalmente, las organizaciones presentes acordaron volver a reunirse el próximo 10 de junio para activar un movimiento amplio por la paz. Se recordó la experiencia de “Caucanos por la paz” de los años noventa y otros esfuerzos vinculados al proceso de diálogo con las FARC-EP que también fueron relevantes para animar la participación.


Con esta juntanza se pretende consolidar un espacio que impulse el proceso de paz en curso, estimular la participación y el diálogo de toda la sociedad. Además, se espera que este espacio contribuya a la veeduría y el seguimiento de las negociaciones actuales donde las partes dialogantes se han comprometido a convocar pronto a las organizaciones de la sociedad civil.


Durante el próximo encuentro se tratarán, entre otras, temáticas como las dimensiones de lo humanitario en el contexto del conflicto armado del Cauca, la implementación en el departamento de las “regiones paz” previstas en Ley 2272 y la situación económica de las comunidades y su afectación en la construcción de paz.


Al final del espacio se realizó un llamado muy importante para seguir garantizando la paz sin olvidar que todavía se están implementando los Acuerdos de 2016: "Tenemos que trabajar para demostrar a la gente que la paz sí sirve. Pero si seguimos avanzando sin convencer a la gente, esto no va a servir de nada”.




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