aida quilcué, senadora y candidata a la vicepresidencia de Colombia

Toribio Dialoga: Comunidades del norte del Cauca definen los lineamientos territoriales para la construcción de paz en un foro histórico

Más de 1.000 personas se reunieron en el CECIDIC de Toribío para el Foro “Toribio Dialoga”. Autoridades indígenas, mujeres, personas LGBTI, comunidades afro y candidatos al Congreso, líderes y lideresas trazaron la ruta para la incidencia política en paz territorial. Conoce las conclusiones y exigencias.

En un ejercicio sin precedentes de diálogo y participación ciudadana, más de un millar de personas, entre autoridades indígenas, representantes de comunidades afro y campesinas, plataformas de mujeres y personas LGTBI, organizaciones sociales y candidatos al Congreso de la República, se dieron cita el pasado 2 de marzo en el auditorio del Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo (CECIDIC) para participar en el Foro “Toribío Dialoga”.

Convocado por distintas organizaciones y colectivos, entre ellas Conspirando por la Paz, la Ruta Pacífica de las Mujeres, la ACIN, Proyecto Nasa y el propio CECIDIC, el espacio superó la lógica de un debate político tradicional para convertirse en una asamblea territorial donde se definieron los lineamientos fundamentales que las comunidades del norte del Cauca exigen que sean incorporados en las políticas de paz, tanto a nivel local como nacional.

El encuentro, cargado de simbolismo político, se desarrolló en un momento crucial para el país, en vísperas de las elecciones legislativas, y tuvo como eje central la discusión sobre el “Piloto de Paz” que las autoridades indígenas vienen impulsando en la zona. Este proceso, que incluye diálogos humanitarios con actores armados como el bloque occidental comandante Jacobo Arenas (BOCJA), se busca ayudar a desescalar el conflicto y abrir caminos hacia una transformación profunda del territorio.

Un piloto de paz nacido desde las bases

El Foro inició con la contextualización del proceso a cargo de las autoridades de Proyecto Nasa y la ACIN. Se explicó que el “Piloto de Paz” no es un acuerdo de paz ni de desarme, sino un acuerdo de voluntades firmado el 24 de diciembre de 2025 en Tacueyó, cuyo objetivo primordial es frenar la espiral de violencia que ha dejado 30 asesinatos en menos de un año en Toribío, así como el reclutamiento de menores, las extorsiones y el desplazamiento forzado.

El camino apenas inicia“, señalaron los voceros, aclarando que se trata de un diálogo político y no meramente humanitario. “Vamos a desarrollar la agenda sobre reclutamiento, asesinatos y desplazamiento, pero también sobre transformación territorial y economía“, explicaron, enfatizando que el objetivo final es bajar estos diálogos a las comunidades para hablar de fondo. La necesidad de este proceso surge, como lo expresó el mayor Leonardo “debemos dialogar entre nosotros porque cada día pareciera que estamos peor. Es necesario reafirmar la autonomía territorial y la defensa de nuestra organización“.

Lineamientos para la incidencia política: las conclusiones del diálogo

El corazón del Foro fue un conversatorio con líderes y lideresas sociales, moderado por Valentina Aldana, donde se abordaron tres preguntas fundamentales que establecieron los lineamientos políticos que las comunidades consideran innegociables.

Componentes de una política de paz para el próximo gobierno nacional

Hubo consenso en que la paz no puede seguir construyéndose desde el centro. El mayor Carlos Mario Calvo (CRIDEC) fue enfático: “No se puede construir desde el centro a los territorios. La paz debe partir de lo que se construye desde las bases“. En esa línea, el alcalde de Toribío, Jaime, añadió: “El próximo gobierno debe enfocarse en los diálogos territoriales. Colombia es un país multiétnico y pluricultural. Aquí marcamos la pauta para que se le dé vida a este tipo de conversaciones“.

Se identificaron componentes claves:

  • Reforma agraria e inversión social: No solo como entrega de tierras, sino como inversión real en el sector agrario, con apoyo a la juventud rural, salud y educación.
  • Diálogo social para la reconstrucción del tejido social y comunitario: Norman Bañol (Pacto Histórico) propuso que la paz debe ir acompañada de hechos, como el desescalamiento del conflicto. “La primera condición es que sea la paz hecha desde los territorios, de cara a la sociedad, no desde Bogotá“.
  • Fortalecimiento de organizaciones populares: “Si no hay quien custodie la paz, esta es muy frágil“, advirtió Bañol, abogando por el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias, rurales y urbanas.
  • Transformación de economías ilegales: Ermes Pete planteó un debate crucial: el tema de las drogas y la minería ilegal como combustible de la violencia. 

Aída Quilcue senadora de la republica añadió una reflexión profunda sobre la polarización: “Nos tiene jodidos no solo que nos peguen un tiro, sino el lenguaje que nos tramamos al interior. Decir que los cabildos y organizaciones violan DDHH es parte de la violencia”. Por su parte, Alejandra Miller directora de la Agencia para la Reincorporación y Normalización, presente en el evento, insistió en la necesidad de “persistir en parar la guerra” y en continuar profundizando la implementación del Acuerdo de Paz, especialmente el punto 1 de Reforma Rural Integral.

Hacia un acuerdo territorial comunitario por la paz en el Cauca

La discusión sobre un posible acuerdo territorial arrojó puntos fundamentales:

  • Caracterización de los territorios: Sneyder Gómez subrayó que la paz para los indígenas no es la misma que piensan las comunidades campesinas o afro. Es crucial entender las dinámicas espirituales, culturales y económicas de cada territorio.
  • Respeto por la vida y la dignidad humana: Carolina Mosquera, representante de ACONC, fue clara: “El respeto por la vida y la dignidad humana es innegociable”.
  • Autonomía territorial: Alejandra Miller destacó que una gran ganancia del Cauca es su autonomía territorial, y que esta debe ser incorporada en los temas de Estado, superando las dificultades que los intereses externos generan sobre el control del territorio.
  • Transformación de economías ilícitas: Se planteó la necesidad de pensar escenarios de transformación con la gente, para que las soluciones a las economías de la coca y la marihuana no vengan únicamente de los armados, sino de un diálogo amplio entre comunidades y autoridades.

Incorporación de las voces de las mujeres y personas diversas

Uno de los momentos más álgidos y necesarios del debate fue el relacionado con el enfoque de género. Aída Quilcue confesó la dificultad de este tema incluso al interior de las organizaciones, pero reafirmó: “En el marco de la dignidad y con la frente en alto, las mujeres no nos podemos doblegar, ni siquiera por nuestros propios compañeros”.

Las propuestas concretas incluyeron:

  • Participación efectiva:  Thuthenas Julian exigió garantías para que las mujeres puedan participar de los acuerdos de paz y que el enfoque de género quede explícito en todos los procedimientos de las mesas de diálogo.
  • Observatorio de género: Se propuso la creación de un observatorio para monitorear y proteger a las mujeres defensoras, con un enfoque institucional y desde las estructuras propias.
  • Rutas contra las violencias: Carolina Mosquera reivindicó el papel de las mujeres: “A nosotras las mujeres no nos han dado nada regalado, nos ha tocado pelear por los espacios“. Exigió que desde los escenarios político-electorales se establezcan rutas claras para atender las Violencias Basadas en Género (VBG) y reducir los índices de mortalidad de mujeres étnicas.
  • Garantías de participación con enfoque diferencial e involucramiento directo de las organizaciones de base en las iniciativas de paz.

Desafíos y tareas pendientes: La paz como proyecto de nación

El Foro concluyó con la lectura a dos voces del pacto “ Por la Vida y la Paz” por Clara Ávila Peña de Conspirando por la Paz y William Camayo de Acin- Cxhab Wala Kiwe, de igual manera, con una serie de reflexiones que quedan como tarea para la movilización social y la exigibilidad política. Se hizo un llamado a:

  • Comprometer presupuesto territorial para la paz.
  • Desescalar no solo lo bélico, sino también el lenguaje y respetar la diferencia.
  • Reconocer el papel protagónico de las mujeres y personas LGBTI y trabajar colectivamente para corregir acciones que promueven violencias en los distintos espacios, tanto públicos como privados.

La invitación es que en la esfera privada y pública reconozcamos nuestro papel en la construcción de paz y la importancia de vivir una vida sin violencias”, fue el llamado de cierre.

“Toribio Dialoga” demostró que la paz no es un asunto de firmas en La Habana, sino un proceso cotidiano que se teje en las veredas, en los cabildos, en los consejos comunitarios y en las casas. Las conclusiones de este foro se convierten en una hoja de ruta ética y política para quienes le siguen apostando a la paz en el Cauca y Colombia. El norte del Cauca habló, y su palabra es clara: la paz será territorial o no será.

Marta Trejo
Marta Trejo

Periodista especializada en política internacional y construcción de paz

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